Porque nos cuidamos entre todxs, este espectáculo respeta los protocolos para ser realizado en Fase 2.

  • Instalación

ESCULPIR EL SILENCIO

De Tamara Cubas

Uruguay

  • Español
  • Todo público

Travesía. Mar. Cuerpo. Mujer. Tierra. Sal. Acción. Muerte. Transgresión. Paradoja. Traición. Silencio.


En el centro de una profunda e inconfesable paradoja se abre un agujero donde habitará ese silencio, para siempre. El silencio de lo que no se pudo prever, el silencio de la quiebra, el silencio del desarraigo y de los pedazos que el camino me fue arrancando, a mí, mujer, migrante, sola, madre, hija, hermana; a mí, mujer, impulsada a moverme por una fuerza mayor, por el deseo de algo mejor, por la necesidad de más oxígeno, para huir, para llegar, para encontrar una casa menos hostil, para desalmarme completamente y reconstruirme desde los restos, que ya ni sé qué son, dónde quedaron. Nada tiene nombre; todo está definido. Nada se sabe; todo se recompone. Cuando hui, de madrugada, mi madre me entregó una bolsita de sal: “Tenla siempre contigo, escondida debajo de la ropa. Te protegerá y alejará a los espíritus malignos. También la puedes usar para preservar algún alimento, que te puede salvar la vida”.

Mujer cuerpo

Hay viajes y hay travesías; el primero implica una cartografía elegida con libertad y transitada con deseo (mismo cuando el viaje provenga de un deber), el segundo, no obstante – la travesía – implica un atravesamiento geográfico y geopolítico cuyas condiciones varían de acuerdo a las circunstancias humanas, entre miles de variables.

Qué sucede con el individuo, y más precisamente, la mujer, a lo largo de una travesía impulsada por una fuerte necesidad de dejar un origen conflictivo para arribar a un destino deseado, anhelado, fantaseado, imaginado, como un lugar de salvación.

Las condiciones de estas travesías suelen ser terribles y las historias de sus fracasos, nefastas y bien conocidas. ¿Qué motiva a una mujer sola, a menudo con las espaldas cargadas de crías pequeñas, a someterse al naufragio anunciado? ¿Qué la hace creer que ella no naufragará, que su historia será diferente? ¿Qué está dispuesta a perder, a cambiar, a negociar, a morir, para asegurarse de cumplir esta travesía? Si la mujer que emprende esta travesía se hiciera todas esas preguntas y contemplara sus respuestas, posiblemente no se moviera. Pero hay un deseo que pulsa, empodera, enloquece y empuja al cuerpo para que accione y no razone. El raciocinio es el enemigo de la travesía. El cuerpo silente es el absoluto protagonista, hasta que se encuentra en estado de agotamiento absoluto. Si llega a rozar el umbral de la muerte, se activa la razón, en su estado más vital, más esencial, más puro y necesario.

Al borde de la locura, la razón nunca fue tan lúcida.

Ficha artística


Dirección: Tamara Cubas | Dramaturgia: Gabriel Calderón | Curaduría: Verónica Cordeiro | Actrices: Claudia Cabezas Ibarra (Chile), Ana Laura Racz (Chile), Mariana Villegas (Chile), Azalia Ortíz (México), Alicia Laguna (México), Mónica Jiménez (Colombia), Carla Romero (Chile), Tamara Cubas (Chile) | Producción y colaboración artística: Alicia Laguna | Edición y composición sonora: Francisco Lapetina | Supervisión técnica de sonido: Guillermo Eisner | Fotografía y colaboración: Rodolfo Andaur | Producido por Teatro Línea de Sombra (México).

Tamara Cubas

La directora

Comerse el mundo

Es una prolífica coreógrafa, artista visual y productora cultural. Codirectora y cofundadora de Perro Rabioso, colectivo de artistas de Montevideo que trabajan en música, video, performance y formas híbridas. Sus instalaciones y performances en solitario se han presentado en toda América Latina y Europa. Sus trabajos más reconocidos son Multitud (2019), donde cuestionaba la capacidad de las masas para autogobernarse, y Trilogía antropomórfica, una obra basada en la antropofagia cultural, movimiento estético brasilero de principios del siglo XX. Cubas basó su Trilogía en los tres principios del movimiento para denunciar la realidad social: Permanecer, Resistir y Avasallar.

—Porque la obra busca contraponer los conceptos de viaje y travesía; donde el primero implica una cartografía elegida con libertad y transitada con deseo, mientras el segundo es un desplazamiento impulsado por una necesidad de dejar un lugar de origen conflictivo por un destino incierto, pero que se vislumbra mejor. El espectador va libremente a la instalación, pero esta le muestra voces que fueron impulsadas al movimiento.

—Porque muestra las variantes que Tamara Cubas ha trabajado a lo largo de su carrera: una mezcla híbrida entre artes visuales, instalación y performance interactiva.

Instalación artística: Género del arte contemporáneo que surge en la década de los 60 bajo el concepto que la obra prevalece sobre sus aspectos formales. Desde sus inicios, las instalaciones han cuestionado los límites de la obra de arte, están ligadas a la reflexión sobre el museo, el mercado y los espacios expositivos y vinculan la creación a un lugar específico, otorgando valor a ese espacio y constituyéndose en él. Pueden ser permanentes o efímeras, y suelen exigir la participación del espectador. Pueden estar constituidas por objetos de cualquier materia y forma, pudiendo ser incluso inmateriales o mixtas. El teórico Ilya Kabakov distinguió tres tipos de instalaciones: las pequeñas (tipo repisas), las adosadas a la pared cubriendo parte del suelo, y las totales, que utilizan el espacio de manera completa.

—Revisa la entrevista a Tamara Cubas realizada por el Centro de Residencia y Creación Nave, donde recorre varias de sus obras.

—Ve un extracto de Resistir, parte de la Trilogía antropomórfica de la artista uruguaya.

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